jueves, 17 de diciembre de 2015

Hoy cumple mi niño...


¿Recordáis aquella coplilla de finales de los 60 que cantaba Perlita de Huelva titulada Cumpleaños y que empezaba diciendo “Hoy cumple mi niña un añito maaaaás”? Pues cambiadle el género a la muchacha y ya podemos dedicársela sin remordimiento alguno a mi, como dice otro amigo mío, queridérrimo José Luis Melero.

Hace un par de días, para ir abriendo boca de los fastos que a buen seguro habrá en tan señalada fecha, nuestro amigo presentó en Los Portadores de Sueños de Zaragoza, dónde si no, su última obra, “El tenedor de libros” (Xordica Ed.), tercera recopilación de los esplendorosos artículos (sobre libros, sobre su pasión por el Real Zaragoza, sobre sus amigos presentes y ausentes, sobre Aragón…) que publica semanalmente en el suplemento “Artes&Letras” de Heraldo de Aragón.
Artículos en los que derrocha generoso, para contento y solaz de los lectores, ilustración sin cursilería, didactismo sin engolamiento, sencillez sin prepotencia, humor y ternura a partes iguales. Tengo para mí que los jueves serán los días que más se vende en Zaragoza el citado periódico:

¿-Qué día es hoy, maño? preguntaran algunos despistados al colega más cercano.
-Jueves, maño, responderá el aludido, el de la columna de Melero en el Heraldo.

A tenor de lo visto en alguna fotografía, y de no ser por los libros que tapizan las paredes, el llenazo total de anteayer en Los Portadores… haría pensar más bien en un concierto en algún garito medio clandestino de los, pongo por caso, Rolling Stones, que en cenáculo de letraheridos. Pero es que en la noble, leal y heroica ciudad sita orillas del Ebro (todos los adjetivos antedichos con el “muy” por delante, por supuesto), y para entendernos, Melero sería, pongo por caso también, el Mick Jagger de las letras aragonesas (aunque mucho más guapo y más joven, dónde va a parar).

Tengo atesorado en mi memoria el día y el momento en que lo conocí: la tarde del 20 de noviembre de 2009. Fue en mi primera visita a Zaragoza con la excusa y motivo de la presentación de mi “Me acuerdo” en la librería Antígona. Mi también muy querido Fernando Sanmartín tuvo el pálpito de llevarme a su casa para conocerlo a él y a su biblioteca (más de 30.000 volúmenes nos contemplan) porque se barruntaba que nos llevaríamos bien. Y sí, sospechaba bien, acertó de pleno: desde entonces mi vida es más plena, más sabia, más feliz.

Y digo más: dada mi debilidad por las cosas que llevan el paso del tiempo a cuestas, todavía recuerdo la nutrida colección de antiguas cajas de lata de propaganda que adornaba la mesa baja de su salón. Una hermosura.

Hoy, como decía al principio, todos sus innumerables amigos tenemos el regalo de que nuestro Pepe Melero cumpla un año más en plena forma.

Felicidades, amigo. Que cumplas muchos más. Y que nosotros lo veamos. Y gracias por tu hermosa amistad.

Coda: tengo muchas fotos con amigos, pero las dos que ilustran esta entrada son de esas que uno sabe especiales: la primera nos la hizo nuestro compinche JesúsMarchamalo (el Robin Hood del foro capitalino, que anda en busca y captura y con precio puesto a su cabeza por el sheriff de Nottingham dada su “mortífera” habilidad con el arco y la pluma, tanto monta) el día que Melero presentó en la Librería Alberti su “Escritores y escrituras”. También me acuerdo de la fecha exacta: el 25 de enero de 2013, un día bautizado desde entonces en los papeles como “La Aragonesiada” en honor a todos los amigos que bajaron desde su tierra para acompañarlo en tan duro trance en los madriles.

La segunda, testimonio gráfico de esa “aragonesiada” antes citada, con el cuerpo extraño incrustado de un “extremaño” residente en Mérida, no recuerdo quién la tomaría. Mis disculpas.

De izquierda a derecha: Mercedes Gallizo, David Trueba, los “portadores” Félix y Eva, Melero, el menda lerenda, Aloma Rodríguez, Jonás Trueba, Ignacio Martínez de Pisón, Chusé Raúl Usón, Eva Puyó e Ismael Grasa.

¡Casi ná, oiga!
 



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